Cuba, el archipiélago mayor de Las Antillas se recupera tras los desastres causados por el huracán Wilma, en el occidente del país, y se prepara además para enfrentar, si fuese necesario otro de los fenómenos naturales que ya superan los veinte en la actual temporada ciclónica, la más activa de todas las conocidas desde que existen registros sobre este campo en la ciencia del clima.
Es lógico suponer, que a escasos treinta días de que se ponga fin a este intervalo - el más numeroso en cuanto a fenómenos climatológicos en el Atlántico-, la isla del Caribe tome las medidas necesarias como las que se adoptan en Pinar del Río, La Habana y Ciudad de La Habana, para recuperarse de los daños causados por las fuertes precipitaciones, que junto con las inundaciones en el Malecón Habanero han dejado daños en cientos de viviendas en las áreas aledañas a esa hermosa vía que circunda el mar frente a la capital de todos los cubanos.
Justo como se conoce, los meses más difíciles precisamente para Cuba, son los de comienzo y finales de temporadas, pues la formación de estos organismos en el Mar Caribe Occidental, según datos suministrados por el departamento del tiempo de Cuba. Aparte del movimiento de rotación en espiral de los vientos, alrededor del centro de baja presión, los ciclones tropicales se desplazan como un todo hacia regiones geográficas muy distantes del a zona geográfica donde surgieron.
La dirección del movimiento es gobernada por los sistemas que rodean al ciclón tropical, sean estos anticiclones u ondas superiores, que lo llevan cada mes de la temporada de julio a noviembre a tener generalmente movimientos en dos ramas de una parábola, la primera con rumbo general al oeste, u oeste-noroeste, para llegar a un punto de recurva en el que disminuye su velocidad o se estaciona para cambiar drásticamente la dirección de su rumbo, tomando entonces una segunda rama hacia el norte, nordeste y después al nordeste.
Precisamente en los meses de junio, octubre y noviembre, el movimiento general es próximo al norte, siendo sus recurvas un elemento que prácticamente lo hace peligrosos, para el territorio cubano.
Es por estas razones que los cubanos, no estamos exentos de temer, que nuevamente seamos afectados por otra tormenta tropical o huracán, como hace cuatro años, cuando ocurrió con el Michelle, justo en los comienzos de este penúltimo mes del año.